Las ventajas de echar la siesta

Dicen que la siesta es el deporte nacional, pero lo cierto es que cada vez menos gente puede disfrutar de este pequeño placer. Una estupenda costumbre que debido a nuestro ajetreado estilo de vida se está perdiendo, pero que según los expertos proporciona grandes beneficios para la salud

Descansar unos 20-30 minutos después de comer puede suponer todo un lujo para muchos, una sensación de bienestar. La siesta, además de ayudarnos a descansar y despejar nuestra mente, aporta a nuestro organismo algunos de los siguientes beneficios:

Prevención de cardiopatías: la siesta reduce el estrés y el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular. Cuando dormimos reducimos el estrés y la ansiedad de nuestro cuerpo la presión arterial y, sobre todo, el ritmo cardíaco disminuyen.

Facilidad en el aprendizaje: un pequeño descanso después de comer mejora el rendimiento, tanto de los trabajadores como de los estudiantes. Nuestro cerebro está más descansado y predispuesto  afrontar nuevos conocimientos, y además ayuda a fijar los adquiridos con antelación. El sueño también facilita el almacenamiento de la memoria y estimula la creatividad, algo muy positivo en las personas de la tercera edad.

Mejora de los reflejos: dormir una siesta diaria incrementa los niveles de alerta y por lo tanto, los reflejos. Nuestro cerebro aumenta la percepción sensorial y la concentración.

Mejora del estado de ánimo: cuando dormimos nuestro cerebro se llena de serotonina, este neurotransmisor se encarga de regular nuestra capacidad para dormir y, por lo tanto, nos hace sentir una sensación de bienestar y felicidad. El déficit de serotonina está asociado, en muchos casos, a trastornos de depresión.

Dormir un ratito después de comer nos ayuda a mantenernos más positivos y de buen humor.

Unos 20 o 30 minutos son necesarios para descansar, y es preferible hacerlo acostado en lugar de sentado, ya que de esta forma nos cuesta más conciliar el sueño. Una de las cosas más importante cuando nos disponemos a echar una siesta es la predisposición a la desconexión, es recomendable dejar la mente en blanco y, sobre todo, las preocupaciones a un lado.

Está claro que los beneficios de echar una siesta después de comer son numerosos, pero… ¿también lo son para nuestros mayores? La respuesta es Sí.

Echar una cabezadita después del almuerzo es también muy positivo para las personas de la tercera edad, ya que mejora el rendimiento de la función cognitiva. Pero eso sí, es importante que su duración no exceda de la media hora, porque para las personas mayores es mejor seguir una rutina y un horario de sueño más regular que el de un adulto.

La siesta es, sin duda, un complemento más que nos ayuda a llevar una vida saludable, las personas mayores se sentirán más activas y ocupadas que si limitasen su descanso al sueño nocturno.